jueves, 26 de julio de 2012

XI ENCUENTRO NACIONAL DE CAMINANTES SAN VICENTE DE CHUCURÍ


ENCUENTRO DE CAMINANTES SAN VICENTE 2012

Del 28 de junio al 2 de julio tuve la fortuna de asistir a un nuevo encuentro de caminantes, esta vez en el departamento de santander, con la compañía muy grata de los caminantes de reserva ahuyama de la fundación confiar.
desde que inicio el 2012 estuve a la expectativa del encuentro, del cual me entere de diversas maneras y con la ayuda valiosa del Internet, pues crearon una pagina muy especial, la cual nos mantenía al tanto de todo lo concerniente al evento.
la salida como siempre fue de la avenida 1o de mayo a las 7:40 pm rumbo puerto berrio, al comenzar el viaje recibimos las recomendaciones de doña martha, hicimos una corta oración y recibimos primero que todo los regalitos que están  enseñados a repartir en este grupo tan agradable, también el refrigerio consistente en un sanduche muy sabroso y una maltica.
el viaje tuvo unos algunos inconvenientes en su comienzo, debido a que las autoridades nos debían escoltar en varios tramos para evitar ser parados por algunas personas indeseables en la carretera,
superado esto dormimos un buen tramo y al despertar ya estábamos en el departamento de santander con un perfecto amanecer y unos paisajes encantadores.
la carretera que va hacia san Vicente en regular estado, llegamos a eso de las 10 am y el pueblo estaba en plena ebullición de camineria, pues estaban arribando las distintas delegaciones y el ambiente era espectacular.
nos dirigimos al hotel asignado (hotel avenida) muy cerca al parque, en la tarde luego de descansar y almorzar en el restaurante "max pollo" nos fuimos a hacer la inscripción de las caminadas.
ruta:                la cueva de los aviones
distancia:        17.1 km
tiempo aprox: 5 h
La primera caminada que hice fue una que se denomina "la cueva de los aviones", entre otras cosas fue la ruta mas escogida por los caminantes ya que nos dijeron que se trataba de un verdadero paseo con aventura y baños incluidos.
la caminata salio a las 7 am y estaba catalogada con grado de "media alta" salimos calle abajo por un descenso saliendo del pueblo, pasamos por un batallon del ejercito llamado luciano d´hullar, seguimos en descenso por caminos veredales atravesando fincas y ganaderías, hasta que llegamos al río chucurí y cruzamos el puente luego, de un pequeño descanso.
despues del puente comenzamos a ascender acompañados por un sol resplandeciente que hacia presagiar un día divertido.
y así fue luego de descender por un  desecho lleno de cacaotales, encontramos la quebrada y el primer charco, pero como eso era tremenda montaña de piedra nos toco hacer torrentismo, subiendo con lazos la primera cascada, para esta caminata contamos con el apoyo de la policía, los bomberos y algunos soldados que se pegaron en el batallón.
después de subir esta cascada, llegaron en seguidilla varios charcos y caídas de agua que fuimos sorteando con gran esfuerzo por todos los caminantes, la calavera, el tobogán, la gruta, el balón. nombres que tienen estos charcos y que son espectaculares de claras aguas tibias y caídas esplendidas.
quiero comentar aparte el charco el balón: que espectacularidad de charco, para encontrarlo hay que subir una loma de pura piedra aveces suelta y riesgosa, de entrada a esta cueva  se ve una cascada al frente y en el fondo un hermoso charco verde (de lo hondo que es) donde me tire de pies y les cuento que baje bastante y fondo no toque, los clavados que nos pegamos acá fueron fenomenales y luego para salir de este hueco donde esta el charco nos toco de nuevo con la soga, luego de mucho gozar los guías nos invitaron a salir por que se hacia tarde.
después de tanto gozo y extenuados de pasar rico, el regreso fue una tortura por el intenso sol y por que era en continuo ascenso.
gran caminata esta, esos charcos y cascadas como conjunto, bien pueden ser considerados uno de los sitios mas hermosos de Colombia.
  en esta caminata tuve la grata compañía de muchos compañeros de caminantes confiar que nos unimos para asistir en grupo a esta gran jornada


En las tardes en san Vicente y después del baño de rigor y de almorzar, todos hacíamos distintas actividades, de las muchas que habían programadas, por ejemplo en el parque y el atrio de la iglesia estaban  los expositores locales, que tenían stands variados donde exhibían productos y artesanías típicas de la región, es así como podíamos encontrar delicias de cacao, artesanías alusivas al cacao, ropa y la indumentaria de los caminantes con logos del encuentro, vídeos, carne a la llanera, pan de cacao, jugos de frutas etc.
las tiendas (proveedoras acá en antioquia) mantenían llenas de parroquianos que llegaban a mercar, y se quedaban tomando cervecita barata (incluso las señoras).
la casa de la cultura era la embajada de todos los caminantes (sitio de encuentro) donde habían exposiciones  culturales y folletos informativos del evento.
el coliseo era el sitio donde se realizaba la inscripción para la caminata del día siguiente (todos corríamos, así estuviéramos sudados y cansados, para no quedar por fuera del cupo).
pero en realidad lo mejor de esas tardes era ir al costado de la iglesia donde estaba el stand de chocolates de chucuri a degustar de un espumoso y espeso chocolate recién hecho (este prácticamente era el tinto de todos nosotros) cabe anotar que no había limite en el numero de veces que que quisiéramos repetir.
también había una chiva rumbera que por unos miles le daban un recorrido por los alrededores del pueblo,  y los mas devotos se mantenían en la iglesia que estaba permanentemente abierta.
en la noche de este 29 de junio (viernes) se llevo a cabo el desfile de las distintas delegaciones participantes, las cuales llegaron a 44, y con cerca de 1.200 participantes de varias regiones de nuestro país, por antioquia fuimos mas de 20 delegaciones y las demás de santander, quindio, barranquilla, bogota, valle, tolima, Venezuela etc.
el desfile transcurrió por gran arte del pueblo, el cual salio en masa a aplaudir a todos y se notaba el entusiasmo por tenernos en su terruño.
la delegación de confiar se lucio con un pasacalle inmenso a favor de la conservación del planeta.
el segundo día de caminatas (30 de junio) me anote a una que transcurrió alrededor del pueblo en un circuito muy lindo que salio calle arriba por la salida para barrancabermeja y después de subir un cerro comenzamos a recorrer por una zona de fincas tradicionales de familias asentadas hace muchos años.
entre mirar cacaotales, mandarinos, y demás clases de frutas de la región nos fuimos de finca en finca hasta subir a la finca la campesina donde nos dieron una charla sobre el proceso de extracción, transporte, secado, molido y la transformación del fruto del cacao en el mejor chocolate de Colombia.
acá en la campesina nos dieron un sabroso refrigerio y descansamos un rato para seguir finquiando,  ya en descenso con una vista espectacular del pueblo y sus montañas.
en cada finca sacaban un verdadero repertorio de mecatos, ofrecidos a módicos precios, y creo que ninguno se resistió a probar todo lo que nos ofrecían.
otra cosa agradable fue que pudimos departir con la hermosa gente del campo, que con su sencillez y amabilidad le enseñaban a uno que las pequeñas cosas de la vida también son importantes y con sus charlas nos recordaron a nuestros abuelos y a tantos hombres buenos que han forjado nuestro país a golpe de azadón.
en esta caminata también contamos con la grata presencia de much@s integrantes de ahuyama-confiar y al llegar al pueblo nos reunimos para evaluar la caminada y para intercambiar opiniones sobre las diversas rutas, para tomar la decisión de la que escogeríamos al otro día


acá algunas fotos del encuentro y del grupo



























lunes, 23 de enero de 2012

RECUERDOS VIAJE A URABA EN 1.979



MIS MEMORIAS Y RECUERDOS





   Recuerdos de carretera, viaje a uraba en 1979


Los preparativos

26 de noviembre de 1979
voy a hacer una corta crónica de lo que fue la primera vez que yo viaje a turbo, la voy a describir   de una manera muy folclórica, porque era la primera vez que yo salía de Medellín, pues las salidas más largas de nosotros era cuando los domingos mi papa nos llevaba a everfit, a ver jugar fútbol a los amigos de almacén Julián donde trabajaba él, digo que a ver jugar, pues el cucho ya no pateaba ni un tarro vacío (pero si celebraba sin empezar siquiera el partido).
Lo cierto era que andar en bus no era lo más frecuente en nosotros.
Para esta época ya estábamos en vacaciones (estaba cursando primero de bachiller y tenía 13 años).

La verdad yo no era el que iba a viajar, el viaje mío resulto de carambola, pues el que iba a viajar era pacho mi hermano, pero resulta que el día del viaje nos comimos un montón de bananos averiados y nos dio churria. Como el viaje era a las 6 Pm mi mamà nos dio terramicina, entonces como alas 4 de la tarde le hizo un inventario a pacho y se dio cuenta que no se había curado, claro que yo tampoco pero me quede callado apretando el culo, por lo que pacho quedo descartado, así fue que a mi me toco ser el que viajó.

El paradero y el bus

El viaje fue en compañía de Manuel en el bus #112 de sotrauraba, el viaje era a las seis, y valga decir que solo salían buses de noche, pues por lo complicado de la carretera, el polvo, el calor y otros factores, consideraban mas conveniente viajar en las noches. luego de resultar elegido para viajar, como a las 5 pm  me tome los dos mareoles de rigor pues como no había viajado, debía prevenir los mareos, y cogí una cajita de cartón que decía “aceite S y S” en la que había empacado la poca ropa que tenia, pues a esa edad en que uno crece sin darse cuenta todo le queda corto y marranero.
Salimos a la esquina del barrio y Paramos en la esquina el bus de transportes Medellín  y los que se van rumbo al centro.
Resulta que la terminal quedaba en el centro de medellin; si en el centro en pleno guayaco, la mata de los ladrones y tumbadores de Medellín por la tanto había que estar pilas con la "maleta"   (en realidad era una caja), mi mama nos había dicho “cuidado que les roban todo” para saber lo que llevábamos, casi nada.
El ajetreo que se veía en el centro era impresionante,gente revoloteando de aquí para allá con maletas bultos etc, buses parqueados a lado y lado de la calle y manes gritando: “turbo, turbo turbo” y el ayudante jalando cajas, maletas, bolsos y demás cosas para el capacete del bus que quedaba encima de este y que lo atestaban de cosas bien acomodadas y tapaban con carpas grandes para que no se mojaran.

Comienza el viaje y las sorpresas

cuando me monte en el bus sentí una alegría la verraca, pero fue una ilusión pasajera pues al poco rato de recorrido la boca me empezó a salivar, no sé si de nervios o de alegría,  nos tocaron los puestos 3 y  4 es decir los mas malos porque esos puestos quedaba en toda la puerta, donde pasaba la gente y lo tropezaba seguido a uno, y resulta que la ventanilla no cerraba, era de esas corredizas que abrían hasta la mitad; claro que en ese momento eso no me importo pues, lo que yo menos quería era cerrarla para poder irme con la cabeza afuera divisando todo, porque así no me perdería ni un tramo de esta carretera para mi exótica y a punto de conocer. El bus era una machaca de las que viajaban en ese tiempo, (un bus sencillo de 36 pasajeros sentados y quien sabe cuántos parados, con una silletería un poco incomoda y forradas en cuerina, la cual cuando estaba calentando el sol le calentaba a uno la nalga) pero eso si con unos motores excelentes para esa trocha.

El primer tramo de carretera arrancaba por robledo y pasaba por san Cristóbal y continuaba subiendo para boquerón era algo fantástico ya que, del sopor inicial del centro de la ciudad se pasaba a un clima que se iba enfriando a medida que se iba subiendo; por las ventanillas podíamos divisar las ultimas luces y el resplandor de Medellín. Así se iniciaba un viaje del cual no se sabía ni el día ni la hora de llegada.
Comenzaba el ayudante a recoger los tiquetes, y los viajeros frecuentes inmediatamente se disponían a dormir, caso contrario al mío que el objetivo era sacar la cabeza y divisar hasta el último centímetro de carretera.
Al pasar por boqueròn se apreciaba un paisaje cubierto de neblina y paraban un rato en el alto para comprar frutas y cosas para llevar a uraba. Cuando el bus iba bajando de boquerón a santa fe ahí si me supo el viaje a cacho, pues la salivadera que tenia se convirtió en un mareo el putas por el curverio de la carretera y los que vomitan, como yo sacaba la cabeza afuera del bus, eso era mucho chocar con los biseles de la ventanilla, hasta llegar con chichones a lado y lado, creo que vomite hasta la torta de la primera comunión.
Ya en san Jerónimo, donde se percibía el aroma de cantidades de frutas ofrecidas a lado y lado de la vía con un calorcito agradable, el mareo se me iba pasando, la ilusión crecía por lo que veía, ya que conocí el río cauca cuando lo cruzamos en el puente del paso
Y seguimos con ese clima tibio a santa fe, donde llegamos aproximadamente a las 8 pm.
Fue indescriptible la entrada a este pueblo colonial de casas blancas y calles empedradas.  
Fue amor a primera vista, pues en ese tiempo entraban los buses directo al parque, donde queda la catedral y había gran cantidad de toldos alrededor que le daban un ambiente pueblerino y típico.

Que lujo comer en restaurante

lo que es la verraca gula, como en esos tiempos uno comer en un restaurante era cosa del otro mundo era un lujo para nosotros, pues resulta que cuando llegue a santa fe de Antioquia, como los buses paraban ahí para la comida (pues lo que seguía era trocha y derrumbes) en el parque había gran cantidad de restaurantes y como por arte de magia se me abrió el apetito (lógico que todavía estaba erutando vomito ¡gas!) y lo primero que pedí en el restaurante el piel roja ubicado a un lado de la plaza fue una bandeja paisa con frijoles, chicharrón de 15 patas, carne molida, chorizo, aguacate y pare de contar, a continuación los que empiezan a comer.
el parque de Santafé de Antioquia era quizás el sitio más acogedor del viaje; por lo folclórico ya que apenas uno llegaba era tal la cantidad de buses, que si uno no se fijaba en el numero y la empresa corría el riesgo de quedarse. Recuerdo que apenas paraba el bus lo primero que uno escuchaba era “tamarindo, tamarindo” y a continuación  le ofrecían toda clase de frutas y de dulces incluyendo las cascaras de toronja azucaradas, el blanquiao, los mamoncillos etc.

Siguiendo con lo del restaurante (el piel roja), pues yo  no sabía por dónde empezar con esa bandeja paisa y me tome mi tiempo en saborearla pero cuando estaba empezando a comerme la primera pata del chicharrón sonó una trompeta y me pare de una a ver qué numero era, y claro era el bus de nosotros; pues yo no sabía que los choferes comían tan rápido, entonces los que se embuten eso a la lata porque como dejarla ahí si había que pagarla.
Claro que el que la pago fui yo, porque apenas empezó a subir a manglar me cayo la salivadera otra vez; y ahí quedo la bandejita con los chicharroncitos regados en la carretera al mar y los viáticos (que eran  como 2.000 pesos) mas poquitos.

Pueblitos campesinos en la madrugada

De Antioquia comenzábamos a subir nuevamente hacia el boquerón del toyo esta era tremenda trocha que subía en forma de espiral, bordeando el río tonusco y que por la gran aridez de sus terrenos no era apta para vivir, (cuando había derrumbes fueron muchas las aguantadas de hambre por acá) se encontraban pocas casitas muy regadas a lo largo del trayecto a medida que íbamos subiendo se empezaba a sentir nuevamente la frescura de los 2.000 metros, cabe anotar que hasta Antioquia estaba la carretera pavimentada.
Bueno yo seguí mareado pero disfrutando del viaje, aunque era de noche (más o menos las 11 de la noche)
Yo sacaba la cabeza para poder divisar, se veían esas casitas al borde de la carretera cerradas y el perro ladrándole al bus, cuando llegamos a manglar el  ayudante empezó a recoger la limosna, la cual  deposito a una imagen de la virgen del Carmen que tenía su altar en dicha localidad.
El bus seguía subiendo hasta llegar al boquerón del toyo, (y que frío tan verraco) luego descolgaba hasta cañas gordas, siempre por trocha destapada y apunto de derrumbarse luego se llegaba a cañasgordas un pueblito campesino de callecitas angostas el cual atravesaba el bus y que se encontraba desolado a esa hora (12 Pm) cruzábamos la vara de la aduana que había al terminar   la calle principal y llegábamos al río sucio y a tirar valle hasta uramita antes de llegar a dabeiba que era la mitad del camino.
A estas alturas del camino ya me podía considerar veterano del viaje pues el mareo se había desaparecido y el paisaje era entretenedor a pesar de la oscuridad.

Uramita era un pueblito agrícola, pobre y por ende sin atractivo para el turista.
mas adelante estaba la entrada al revenidero (tramo de carretera super angosto, pero firme) en este trayecto era muy común ver gran cantidad de indígenas montarse a los buses rumbo al pueblo, este trecho fue cerrado por una falla geológica y desembocaba en todo el centro de dabeiba.

Dabeiba y su esplendor

Dabeiba era otra llegada típica; pues era uno de los pueblos más prósperos de la región (sino el más prospero) por lo tanto el comercio a esa hora (1 1/2 Am) estaba en pleno apogeo, todos los restaurantes amanecían  y había gran cantidad de bares llenos de campesinos y de indígenas (a pesar de la hora) habían bastantes residencias, pues    los camioneros que no querían arriesgarse a continuar de noche por la llorona, por lo general  se alojaban ahí. El centro a bordo de carretera le aseguraba clientela a toda hora del día o de la noche. Eran famosos los jugos de naranja y de mandarina al frente de residencias diana donde se ubicaban por lo menos 15 o 20 mesas de jugo atendidas por humildes campesinos de sombrero y ruana de lana y reloj tres tornillos y machete al cinto.

También se observaba gran cantidad de indios ebrios a altas horas de la madrugada.
En dabeiba uno tenía tiempo hasta de caminar el pueblo y ver la fila de buses al lado y lado de la calle principal.
este punto era como una referencia para saber a que horas aproximadamente  se llegaría a turbo, pues era exactamente la mitad del recorrido, era rarisima la vez que pasaba uno por ahí de día (solo cuando un derrumbe lo hacia amanecer en la carretera).



la famosa llorona

Al salir de dabeiba luego de unos 20 minutos comenzaba la verdadera trocha la denominada "llorona" a la cual respetaban los conductores y los pasajeros le temían, se trataba de un camino tan estrecho y artesanal que, para dar paso a otros vehículos, el bus tenía que recostarse a los barrancos o detenerse en un equilibrio perfecto al borde de los precipicios. Un camino de herradura esculpido en una verdadera montaña de roca pura, que con el paso del tiempo se fue ampliando hasta que no dio más y quedo de un solo carril.
Así que cuando se encontraban dos carros uno de los dos tenía que reversar, con el peligro de que la banca cediera con el peso del vehículo (que muchas veces sucedió).
Hay que reconocer a los conductores de esa época como verdaderos baquianos para enfrentar esa trocha y así evitar accidentes; claro que también les ayudaban mucho las potentes maquinas Ford y Dodge de los buses que conducían.
este tramo era el de mas expectativa, pues los relatos de los conductores eran escuchados por los pasajeros que a esa hora no dormían, por estar pendientes de cada giro que hacia el bus, cuando el bus se recostaba por causa de algún morrito, la gritería era general. y los relatos de estos a su llegada alimentaba aun mas el mito de la llorona.
el cruce de este cañón era muy demorado pues se transitaba muy despacio, y a ratos uno presentía que ya había pasado por esos lugares, pues la vegetación tupida y la lluvia intensa causaban monotonía y desespero (por acá si me moje por lo de la ventanilla)

Ingreso a uraba

Después de la llorona se iniciaba un tramo no menos traumático, ya que era una carretera inestable, angosta y surcada por gran cantidad de quebradas las cuales cruzaban por encima de la carretera, por la carencia de puentes, siendo una zona demasiado lluviosa continuamente se presentaba el atollamiento de camiones  tipo 600 que llevaban grandes cantidades de abarrotes, muebles, maquinaria etc. para la zona de uraba.
Era frecuente que en días de lluvia, el chofer y el ayudante ayudados por los pasajeros tuvieran que despejar la carretera a pico y pala o que entre todos tuviéramos que empujar el bus, previamente haberle echado piedras al surco que dejaban las llantas y así agarraran en el lodo.
Por todo el cañón del río sucio se llegaba a tasidò donde fue cortada la montaña casi perpendicularmente y la cantidad de ríos exuberantes nos daban la entrada a uraba no sin antes sentir el sopor y la humedad propia de la región.

Son aproximadamente las 5: am llegamos a mutata y los que se bajan. Lo primero que se veía era la cafetería el reten que era un ranchito de madera con un bombillo afuera lleno de chapolitas y adentro ofrecían en una vitrina de angeo comestibles tales como: papas, buñuelos, chorizos y gran cantidad de fritos.
A estas alturas el típico de santa fe que había vomitado me seguía pesando en el bolsillo pero algo quedaba para hacer la comprita en mutata, cabe anotar que a esa hora a lo mejor eran trasnochados, y en ese tiempo no existian los microondas por lo que tocaba así fríos
En estas interminables rectas llenas de baches, casi siempre bajo lluvia se alcanzaban a apreciar hasta 10 o 15 camiones en fila y la gran tarea del busero era empezar a pasarlos en una carretera llena de huecos y angosta que no permitía grandes velocidades.

Paisaje hermoso aquel con grandes potreros, de pastos frescos a esa hora y neblina lejana, los cuales se notaba que no hacía mucho los habían colonizado, ya que gran cantidad de palos de arboles en proceso de pudrición así lo corroboraban.

Así pasábamos por gran cantidad de ríos (pero qué cantidad de agua) jurado, surrambay villarteaga, la fortuna, la maporita (antiguo batallón), porroso, bejuquillo, guapà, hasta que llegábamos a chigorodo.

Aquí empezaba otra cosa, otra ilusión y otro paisaje, comenzando porque de aquí en adelante estaba pavimentado, lo cual era un descanso muy merecido para el cuerpo después de aproximadamente 12 horas de viaje.
chigorodò ya era un sitio muy poblado, a esa hora (7 am) ya se veia el movimiento en el centro, con gente esperando el bus para ir a apartadò y alas fincas bananeras
se veian chivas (escaleras)multicolores repletas de gente con distintos destinos.
el camino completamente llano y de rectas larguísimas se veía llenas de bananeras a lado y lado de la vía, nunca en mi vida había visto tanto verde junto.
la carretera volvía a ser pavimentada pero en mal estado hasta turbo.
La llegada a apartado era como llegar a otra feria pues la cantidad de gente regada por la vía principal era impresionante; aquí tocaba reforzar con un buñuelito y una gaseosa.
Para llegar a turbo era el mismo paisaje de bananeras, pero agregándole una gran extensión de palmeras de aceite que existían desde currulao hasta el tres, en lo que era la antigua empresa de aceite de palma de coldesa, que tuvo que cerrar a causa de la violencia en los años 80.
currulao era pequeño un barriecito, luego el tres también  y después turbo por fin
El día que llegue a turbo fue algo emocionante, ya que me encontraría con los cuchos y mis hermanos y como era primera vez que arribaba pues las ilusiones eran grandes.

martes, 18 de octubre de 2011

caminata al cerro del águila en necoclí urabá

caminata al cerro del águila en necoclí urabá

esta fue la segunda caminata que hice en el marco del décimo encuentro de caminantes realizado en necoclí:
fecha: 2 de julio de 2011
distancia: 17 km
grado de dificultad: alto.

salimos a la 5:00 am, y muy temprano comenzaron los contratiempos, pues cuando íbamos por el mirador muy cerca de la salida, hubo un atranque debido al mal estado de la carretera a raíz del invierno.
este inconveniente nos retraso la salida, luego a la 7.00 comenzamos el recorrido en bus rumbo a la vereda, un recorrido muy bonito entre sabanas ganaderas y grandes extensiones de palmeras de coco mostrándonos la vocacion por la tierra que tienen los habitantes de esta zona del caribe antioqueño.
cabe anotar que en esta zona el mar esta muy cerca de la carretera y es de gran belleza, pues en esta zona del golfo no hay influencia del rio atrato.
y se ve gran cantidad de cabañas de veraneo.
seguimos por una trochita en buen estado rumbo al norte de urabá.
a las ocho de llegamos  a la vereda el lechugal, desde donde se iniciara la caminata.
acá nos presentaron a los guías (orlando morelo y otros dos) se notaba que eran campesinos de la zona (capacitados por el sena).
seguidamente procedimos al calentamiento de rigor y nos dieron a todos una aromática de una planta llamada "cocli" con repetida incluida, la cual nos elevo el animo para arrancar.
Luego de un pequeño plan iniciamos el ascenso.
Fue una sucesión de ascensos de pequeñas colinas entre sembrados de maíz, limón, plátano y potreros ganaderos.
Después de 4 km llegamos a la mayor altura del recorrido a un mirador desde donde pudimos apreciar a punta caribana, punta arenas y la ciénaga de marimonda, aca pude tomar una de las fotos mas espectaculares de mi vida, pues por estas zonas la afluencia de turistas es muy escasa, y las fotos que se conocen también. se ve el mar en toda su plenitud y una hermosa playa virgen, lo mismo que la misma punta caribana.


Luego de 3: 20 horas de camino, llegamos a un mirador donde debajo de un frondoso arbol, pudimos apreciar vestigios indigenas tales como bateas y utensilios de piedra que utilizaban los aborigenes  en sus quehaceres diarios.
dicen los historiadores que en este sito el mar tiene unos canales submarinos rodeados de rocas sumergidas que dificultan la navegacion maritima, y que solo los navegantes mas intrepidos se arriesgan, por lo que en la región hay oficinas de pilotos marinos para conducir los barcos extranjeros que transportan el banano y el plátano de exportación.
  dicen los escritos que en este sitio, en tiempos de la conquista se hundieron galeones cargados de oro y riquezas provenientes del interior del país, cuando eran asediados por piratas, en su afán de escapar quedaban encallados y se hundían.
Luego de 7.5 km y aprox. 4 horas y después de pasar por un camino de arboles bajos y humedales, llegamos a la playa donde se encontraba el sitio de refrigerio.
el refrigerio fue muy nutritivo y muy costeño consistió en bollo de maíz con suero atoyaguey, queso costeño un dulce de platano llamado "mongo mongo" y una bebida llamada "churumbaco" hecha con maíz, banano y mango macerados y con agua y hielo siendo un gran refresco para la temperatura de ese momento.
luego tomamos un camino llamado "camino de la conquista" rumbo al faro del cerro del aguila.
en este camino bordeamos el mar y a nuestra derecha una cordillera de cerros bajos, pudimos observar a los recolectores de cocos, que montados en sus bestias con un chuzo, sin bajarse echan en dos grandes canastos el coco de esta región, tan apetecido en el interior.
luego de una marcha forzada de 40 minutos, digo forzada pues el guía morelos tenia un paso infernal, que me imagino es el normal de el, llegamos al pie del cerro del águila. Subimos por un camino de roca al pequeño cerro donde esta ubicado un faro que guía a los navegantes, desde donde tuvimos una vista espectacular del mar abierto y la punta caribana que es el punto mas septentrional de nuestra antioquia en el mar caribe.
El nombre de águila dado a este cerro viene, porque en época de migraciones llegan grandes cantidades de águilas y surcan el cielo precisamente  de este sitio buscando donde anidar.
luego de bajar el cerro emprendimos una marcha de 3 km por pura playa, esta playa paradisíaca y desierta es utilizada por las tortugas caná para el desove en el mes de junio.
luego de 40 minutos de duro esfuerzo (pues caminar en la playa requiere de un esfuerzo adicional) cumplimos el objetivo, y ala 12:30 llegamos a l sitio donde no esperaba el bus, y luego de una hora larga llegamos al parque de necoclì.
debo decir que esta caminata fue muy especial, pues pasamos por uno de los sitios mas bellos de antioquia, esas playas casi vírgenes son hermosas y el sitio tan remoto esta lleno de gente buena y amable que es un  aliciente mas para visitarlo.
debo darle un agradecimiento a los integrantes de confiar medellín por haberme invitado a este encuentro, y haber podido disfrutar los encantos del urabá antioqueño, que esta lleno de sitios hermosos para reconciliarse con la naturaleza y darle descanso al alma




domingo, 4 de septiembre de 2011

Ecos del encuentro de caminantes necocli

Ecos del encuentro de caminantes


las tardes del encuentro de caminantes en necoclì fueros muy amenas, luego de regresar de las distintas rutas procedíamos a lavarnos el barro en los distintos hoteles y posadas donde nos alojamos los caminantes, y volvíamos a las callecitas del municipio a buscar los respectivos restaurantes para almorzar.
bajo un sol inclemente, a esa hora el pueblito se veía taqueado de turistas, (pues los nativos a esa hora no salen) hambreados y con sus rostros colorados del sol.
Después de haber quedado repuestos alimenticiamente de tamaño esfuerzo, nos quedaba toda la tarde para disfrutar la gran variedad de eventos que programaron los organizadores para llevar a cabo en el parque del municipio, desde danzas, teatro, imitaciones, concursos y demás actividades para pasar el rato.
Otros caminantes especialmente los del interior del país, aprovecha
ban para disfrutar de las playas del mar Caribe que en este municipio son hermosas y de aguas tranquilas, y lo mejor en todo en centro de necoclì.
los veías hasta altas horas de la tarde en el mar, y por las noches colorados de tanto mamar sol y agua salada.
las noches eran lo máximo, pues en estas tierras caribeñas, si el día es supercaliente, las noches son hermosamente frescas, debido a la brisa que viene de la serranía del darièn en el choco y que refresca en ambiente y lo invita a uno a darse la buena caminada por el pueblo.
las distintas delegaciones se las ingeniaban para reunirsen en los locales comerciales y de bebidas, en los cuales improvisaban actividades de integracion que resultaban muy amenas`.

.yo fui al encuentro en compañía de mi hijo stiven de 13 años, eso fue mucho disfrutar ese pelao, sobretodo cuando se caía por esos barriales de la caminada del totumo.
siempre se veía con la filmadora capturando todos los momentos que a su edad le parecían importantes en los recorridos.
en una de esas frescas tardes tuvo la mala fortuna de enterrarse un clavo oxidado y los que corren para la farmacia, allí le aplicaron un tetanol.
con esto se le esfumaron las ganas de caminar al otro día.
esa caminada era la de la virgen del cobre, pues era suave y tenia el atractivo del volcán de lodo, entonces yo cambie esta caminada por otra de grado alto ya que el no iba a ir, y escogí la del cerro del águila.